Como se supone será la Presidencia de Barack Obama
Barack Obama es uno de los presidentes más jóvenes del país. Nacido en la parte final del auge de nacimientos, de 1946 a 1964, es también el primer presidente que llegó a la mayoría de edad en los años 1980, lo que ya de por sí puede presagiar el cambio. El ambiente en que creció era marcadamente distinto del de los tumultuosos años 1960 que conformaron la perspectiva de los miembros anteriores de esa generación. Como dijo Obama en una ocasión al referirse a las elecciones presidenciales de 2000 y de 2004, en las que se enfrentaron candidatos pertenecientes a una cohorte mucho más antigua de esa generación de posguerra: “A veces me sentía como si estuviera presenciando el drama psicológico de la generación del auge de nacimientos —una historia arraigada en viejos rencores y proyectos de venganza urdidos en unos cuantos recintos universitarios hace largo tiempo—, representado en la escena nacional”.
Larissa MacFarquhar, redactora de la revista New Yorker, expuso su teoría sobre el evidente atractivo de Obama que trasciende las divisiones políticas. “El historial de voto de Obama es uno de los más liberales del Senado”, observó, “pero siempre ha atraído a los republicanos, tal vez porque habla de objetivos liberales en un lenguaje conservador”.
“En su visión de la historia, en su respeto a la tradición, en su escepticismo de que el mundo pueda cambiar de cualquier forma que no sea muy, muy lentamente”, observó, “Obama es profundamente conservador”.
El presidente Obama ha abierto nuevos caminos en la política estadounidense. Su candidatura surgió precisamente cuando muchos estadounidenses pensaban que su país necesitaba un cambio radical de dirección. El redactor político del Washington Post E.J. Dionne resumió, tal vez perfectamente, la feliz confluencia de la candidatura de Obama y el ánimo imperante en el país, cuando escribió:
“El cambio, no la experiencia, era el orden del día. Arrasar, no exhibir un control de los detalles, era la virtud más valorada en la oratoria de la campaña. Romper claramente con el pasado, no sólo volver a tiempos mejores, era la promesa más preciada”.
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