domingo, 18 de enero de 2009

Barack Obama - El nuevo presidente de USA - IV

Barack y la Competencia por la Presidencia de los Estados Unidos

La larga campaña de elecciones primarias demócratas de 2008, con elecciones y asambleas electorales en los 50 estados, fue histórica en distintas maneras. Aspirantes afroestadounidenses y mujeres ya se habían presentado anteriormente como candidatos a la presidencia, pero esta vez los dos favoritos eran una mujer y un afroestadounidense. Cuando Obama y otros siete contendientes a la nominación presidencial del Partido Demócrata empezaron a organizarse en 2007, los sondeos de opinión lo situaban sistemáticamente en segundo lugar, detrás de la senadora por Nueva York, Hillary Clinton, a la cual se daba por favorita. No obstante, Obama tuvo mucho éxito en esta etapa inicial con el reclutamiento de seguidores entusiastas, en particular entre los jóvenes, la organización de una campaña popular a escala nacional y la recaudación de fondos a través de Internet.

Mientras Clinton se beneficiaba de la mayor popularidad de su nombre, una campaña bien organizada y el apoyo en el plano estatal de destacados demócratas, el equipo de Obama ideó una original estrategia para impedirle el disfrute de estas ventajas: concentrarse en aquellos estados que elegían a sus delegados en asambleas electorales y no en primarias, y dirigir su atención predominantemente hacia estados más pequeños, que votaban tradicionalmente por el Partido Republicano en las elecciones generales. Esta manera de actuar aprovechaba el sistema de representación proporcional del Partido Demócrata —por el cual se otorgan delegados a la convención en cada estado en proporción casi equivalente a la parte del voto obtenida por un candidato— a diferencia del sistema republicano, que otorga la mayoría o todos los delegados a la convención al ganador de cada estado.

La estrategia dio resultado en las primeras asambleas electorales del país, en Iowa, el 3 de enero de 2008, con la sorprendente victoria de Obama frente a Clinton. Con el triunfo de Iowa cambió la situación; como dijo el Washington Post, “La derrota de Clinton […] alteró el curso de las elecciones al establecer a Obama como su principal rival, el único candidato con el mensaje, la capacidad de organización y los recursos financieros para desafiar su condición de favorita”.

Dio resultado una vez más el “súper martes” —las elecciones que se celebraron simultáneamente en 22 estados el 5 de febrero— cuando Obama empató con Clinton y barrió en los estados rurales del Oeste y del Sur. Y volvió a dar resultado con la victoria de Obama en otras 10 contiendas consecutivas en febrero, que solidificó una ventaja en el número de delegados que Clinton nunca llegó a superar.

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