jueves, 28 de mayo de 2009

España, los Tupas y Mujica


Si bien en Uruguay se domina lo que es España, en España se conocen muy pocas cosas de Uruguay. Los mayores, me suelen hablar de "La Suiza de América", los medianos del "Madrid - Peñarol" en el 66. Los más jóvenes de Forlán y poco o nada más. Muy raro es el que conozca Punta del Este, por ejemplo, y muchos los que confunden Uruguay y Paraguay. Ni qué hablar de que enseguida te llaman "argentino". Pero nunca había pasado de allí.

Como por motivos de trabajo tengo que ver funcionarios del gobierno de España, o bien de la Comunidad de Madrid, Ayuntamiento y similares,algunos de ellos están más "al tanto" de la realidad sudamericana (o "suramericana") aunque suelen incluir en ella a Cuba, México o Nicaragua junto a Chile o Uruguay. Con una persona con la que tengo el gusto de trabajar, me comentaba que durante 15 años y hasta hace 10 estaba encargada de las relaciones "sociales" bilaterales entre España y América Latina (ahora se encarga de la relación con la UE) y que conocía Montevideo. Cuando alguien me dice esto último no pregunto más nada. Simplemente espero comentarios para no obligar a nadie que me de una respuesta "políticamente correcta".

Como en la reunión estaba otra persona también dependiente del gobierno pero mucho más joven, la primera le comenzó a comentar sobre Uruguay, detalles increíblemente exactos y precisos hasta que llegó a un punto clave. Intentando ser lo más preciso posible con sus conceptos, le comentó a su colega que "Uruguay había sido la Suiza de América, hasta que los Tupamaros - 'unos delincuentes' - destruyeron su democracia, motivaron un golpe de Estado y llevaron a la miseria a todo el país, junto con el apoyo político construido por su brazo político (se refiere al FA). Así, un país ejemplar donde todos tenían su casita en la playa y su casa en la ciudad, con nivel cultural elevado, con uno de los mejores teatros independientes del mundo se convirtió en un país de gente desesperanzada, con gran pobreza cultural y por tanto sensible a cualquier mentira que le quieran decir con tal de aferrarse a algo".

Esto, dicho por un uruguayo puede sonar a derechas, a centros o bien a anti-frenteamplista. Pero dicho por una persona extranjera y muy capacitada, en la intimidad de una reunión profesional pero de gran confianza me dejó claro varios puntos, pero en especial que ni los blancos ni los colorados soñamos cuando decimos que los tupamaros fueron los que comenzaron a destruir el país, que el golpe de Estado tuvo su origen o fue una buena excusa en la lucha contra los sediciosos y que, finalmente, la miseria fue una reacción lógica al desenfreno de la más reaccionaria de las izquierdas existentes en el mundo.

Que en Uruguay haya uruguayos que no entiendan esta realidad es grave. Pero es casi increíble, que a miles de kilómetros de distancia, una señora de más de 60 años me dibuje la situación política de mi país con una precisión que ni tan siquiera muchos de los candidatos al gobierno lo hacen. Da para pensar y reflexionar: ¿no habremos estado demasiados años dentro de una burbuja generada, primero por el gobierno militar y luego por otra construida con los sueños desvariados de unos pocos hambrientos de poder?

El Uruguay de siempre nos lo han robado los delincuentes que hoy son gobierno. El Uruguay del que nos sentíamos tan orgullosos años atrás ya no existe. Cuando me preguntan por qué me fui del país (teniendo trabajo allí) la respuesta es siempre la misma: "El Uruguay que yo conocí ya no existe. Yo no he cambiado. El país ha cambiado y yo no me asocio con el que existe hoy día".

Y seguramente se estarán preguntando ¿dónde entra Mujica en este puzzle? Pues muy claro: Mujica es el gran elemento aglutinador del Uruguay de principios del siglo XXI. Es lo opuesto a lo que era Uruguay. Mientras los argentinos se reían de las groserías, nosotros nos reíamos con Telecataplúm, sin decir palabrotas ninguna. Mientras que los argentinos soñaban con el Maipo, nosotros con la Comedia Nacional. Mientras los argentinos tenían gobiernos tipo Perón y similares, así como dictadura tras dictadura, nosotros estabamos orgullosos de nuestra república. Mientras que Uruguay tenía a José Battle y Ordoñez, Luis Alberto de Herrera, Chiarino entre otros, los argentinos se enamoraban de una cabaretera (con respeto hacia la profesión, claro) como Evita. Si hay algo que es cierto, es que ya no somos tan distintos a ellos. De hecho, ya los estamos superando con Mujica como senador, entre otros "intelectuales" del estilo que integran las filas del FA.

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