sábado, 5 de enero de 2008

Verguenza Ajena


"El" Chavez sigue delirante. Es que una paranoia de un paranoico (valga la redundancia) puede curarse o al menos tratarse con medicina. Pero difícil que un mesiánico dictador pueda ser curado en el poder. Si es que tiene cura.

Es que Chávez cada vez se parece más a Hitler. Seguro que un día dirá que todos los del país de Uribe son inferiores y les declara la guerra. O algo similar. Pero es que el curriculum del - llamémosle - Presidente de Venezuela no deja de sorprendernos.

Tal como si de una película de los Hermanos Marx, sus gags delirantes no permiten terminar de reírse (o llorar) cuando el siguiente ya está en puerta. Es que asi no se puede vivir. La política seria no tiene cabida dentro del mega - ego - espectáculo de este señor. No da pie a que nadie se le pueda comparar. Vamos, que Chávez es incomparable por lo desastroso. Y cada día la mejora: el papelón internacional del año la frustrada entrega de rehenes de la FARC, publicitada por él y en especial para él, fue el fiasco del año. Pero existe un problema añadido: en este caso, su megalomanía jugó con vidas humanas y sus sentimientos y ciertas figuras internacionales de mayor o menor prestigio. Pero bueno, a él, ¿qué más le da?

La verdad, este señor da verguenza ajena

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